Todos somos amiguísimos cuando las cosas salen bien y podemos convencernos los unos a los otros de lo maravilloso que es el equipo. Pero cuando las cosas dejan que desear, nos cuesta enfrentar la devolución negativa, y más si es a un par. Bajo una consigna errada de lo que es el compañerismo, podemos estar negando a nuestros compañeros una información que podría ser clave para el futuro de todos.

Para que el feedback negativo no sea traumático (para el que lo recibe, pero tampoco para el que lo da), algunas consideraciones esenciales:

1. DAR FEEDBACK, NO OPINIONES

El feedback tiene un propósito bien concreto: ayudar al otro a que mejore. Por eso, hay que enfocarse en los aspectos que el otro sí pueda mejorar, si es que hay chances de que vuelva a enfrentarse a una situación similar, y hacer sugerencias respecto a cómo. Un feedback estéril aplasta más de lo que apoya.

  • Por ejemplo, un planteo como “podrías poner solo los puntos claves en la PPT, y entregar los detalles por escrito” es mucho más constructivo que “tu presentación fue un bodrio”. O si un compañero sufre ataques de pánico, no le vamos a criticar que no mire al público: probablemente más que una opinión, precise un año de terapia.

2. ASUMIR LAS DIFERENCIAS

Muchas veces no queremos que las personas sean mejores: queremos que sean como nosotros. Una clave, no ya del feedback sino del entendimiento humano, es asumir que el otro puede tener objetivos, tácticas y estilos distintas a las nuestras, e igual de válidas. Por eso, la sugerencia de “mejora” siempre debe partir de la base de qué es lo “mejor” para el otro… validado por el otro. La gente cambia, sí, pero solo cuando entiende que es lo mejor para sí misma.

  • Una vez comenté a un supervisor que estaba tratando a su gente muy duramente; no encajaba con mi concepto de líder abierto y empático. “Es de vida o muerte que esto salga. Por mi que me odien, mientras hagan caso”. Y el proyecto salió, ni con un milímetro de diferencia. Fue una gran lección.

3. APELAR A CRITERIOS

Salvo en temas numéricos -con el excel no se discute- los procesos humanos, y más los creativos, son altamente subjetivos. Nuestro feedback debería basarse en algún criterio objetivo, sea de consenso general o  una “regla de la casa“. Si no podemos invocar algún argumento lógico, o el comentario no es adecuado, o no somos nosotros los más adecuados para darlo.

  • En los procesos de diseño, por ejemplo, es mucho más fácil largar un “no pega con nuestro estilo”  que “las líneas horizontales y los colores poco saturados transmiten estabilidad; nuestra estilo, en cambio, es vibrante y dinámico”… pero seguro que será menos útil. 

4. SUAVE CON LA PERSONA…

…duro con los hechos. No estar de acuerdo con algo que se dijo, que se hizo, o cómo se hizo, no significa que dejemos de respetar a la persona; y hay que dejarlo en claro. Una clave básica para hacer esta diferencia es referirse el hecho -puntual, circunstancial- y no a una cualidad de la persona -algo inherente a ella.

  • Un “sos un irresponsable” seguro hará que la persona se ponga a la defensiva: la ataca personalmente, la etiqueta y tiene una carga alta de parcialidad. En cambio un “el problema es que prometiste más de lo que podías cumplir” se enfoca en la situación, y deja abierta la posibilidad a cambiar. Que es el objetivo de dar feedback ¿no?

5. GENERAR EL ESPACIO

El espacio está determinado por aspectos físicos -un espacio cómodo, bien iluminado, privado- pero también por un aspecto temporal y psicológico. Elegir el momento para dar feedback es crucial: por un lado, disponer del tiempo que sea necesario, sin urgencias ni interrupciones; por otro lado, debe ser lo más próximo posible al hecho que vamos a comentar, para que ambas partes lo tengan bien presente. Igual de importante es el espacio psicológico: elegir un momento en que ambos estén estables, abiertos a escuchar, y sin grandes preocupaciones que estén acaparando el 50% de la atención.

  • Por más de que tiente aprovechar el tiempo, evitemos dar feedback en la ronda del almuerzo o en un taxi; en medio de una licitación super urgente, un viernes a última hora cuando todos nos queremos ir, o cuando el otro se acaba de pelear con un cliente insoportable.

8_tips-para-dar-feedback

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