Las relaciones -entre personas u organizaciones- parecen a veces una caja negra: no entendemos muy bien por qué se dan o -lo que es peor- por qué se deterioran.

Y sí, son tan subjetivas y tan únicas como las personas que las componen… pero aún así, pueden medirse.

Entender qué dimensiones -y qué tan bien “punteamos” en ellas- es el primer paso para construir -o subsanar- una relación determinada.

Estos cinco componentes están en toda relación. Lo que varía -y es sobre lo que podemos incidir- es el grado en que se da cada uno.

1. Confianza

¿En qué grado creo que el otro cumplirá sus promesas?

Esta percepción incluye dos aspectos: si creemos que tiene la capacidad de hacerlo, y si, además, es íntegro y congruente como para honrar su palabra.

Por ejemplo, el jefe confía que su reporte cumplirá la tarea; el empleado confía que su jefe lo reconocerá y le dará el crédito correspondiente.

2. Compromiso

¿Qué tan dispuesto estoy a seguir adelante en esta relación, a pesar de los cambios y las dificultades?

Toda relación tiene “costos”: sean económicos, de tiempo, de energía emocional. El compromiso es la voluntad de seguir “invirtiendo” y el interés de continuar este vínculo.

En las relaciones “a término” esta métrica afecta la fuerza total del vínculo.

El jefe apuesta a desarrollar a los empleados que quieren permanecer en la empresa; mientras que el empleado está dispuesto a hacer un esfuerzo extra si ve un futuro para él allí.

3. Influencia mutua

¿El otro nos tiene en cuenta a la hora de tomar decisiones? 

Esta dimensión implica qué tanto se nos legitima, se consideran nuestros pedidos y qué tanto podemos incidir en el comportamiento del otro, sea por el factor que sea: por autoridad, por respeto o por pura apertura al diálogo. Raramente hay un equilibrio de poder perfecto, pero cuanto mayor es la “simetría” entre ambas partes, más fuerte la relación: las personas nos involucramos con aquello que creamos, aunque sea parcialmente.

Por ejemplo, cuando un jefe puede opinar en la selección de sus reportes directos; o cuando los empleados pueden negociar en la fijación de los objetivos de su área.

4. Satisfacción

¿Obtengo resultados positivos de esta relación?

Todo vínculo se genera por un interés o necesidad, así sean de lo más intangibles: afecto, aprecio, inspiración, superación personal. Cada una de las partes puede tener motivaciones distintas.

Por ejemplo, el jefe quiere necesita una persona que distienda el ambiente tenso en su equipo; el empleado quiere adquirir experiencia para abrir su propio emprendimiento.

5. Reciprocidad

¿Sé que recibiré en la misma medida que doy?

Las relaciones pueden tener una base:

  • comunal, donde genuinamente nos interesa el bienestar del otro y damos sin esperar a cambio;
  • transaccional, donde se da y se recibe intercambio está marcado por la expectativa de lo que hará el otro.

En cualquiera de las dos formas, las relaciones necesitan un balance para ser sustentables.

metricas medir las relaciones

Recomendado: “Guidelines for Measuring Relationships in Public Relations” de Grunig y Hon (1999).

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