Oír no es escuchar y opinar no necesariamente es construir. Tan fundamental como el establecer espacios de diálogo, lo es ir aprendiendo juntos a sacarles el máximo partido.

A todos nos ha pasado: abrir resultados de una encuesta y encontrar respuestas como “antes era mejor” o “habría que hacer algo”.  El solo hecho de escuchar siempre suma; pero los espacios de diálogo implican mucho tiempo, esfuerzo y generación de expectativas, como para que rindan a un nivel básico o caigan en una sesión de catarsis. Por eso, si las encuestas, focus y reuniones no están generando valor, hay que intervenir.

Los tres grandes focos para hacerlo son:

  • Obtener insumos útiles. Se trate de datos “duros” o de opiniones subjetivas, la participación debe ser concreta, clara, fundada y referida a cosas que se puedan abordar, en lo posible en el mediano o corto plazo. Revisar el pasado si sirve para aprender y pensar en futuros posibles que motiven a la acción. Una conversación positiva es la que abre posibilidades.
  • Cuidar a las personas y el clima. No hay por qué estar de acuerdo en todo, sino al contrario ¡los diálogos más ricos son aquellos que articulan diferentes puntos de vista! Pero sí, sin excepción, manteniendo el respeto y la empatía. Una regla importante es discutir sobre las ideas, sin enjuiciar a las personas. Aún si hay que conversar sobre un individuo –por ejemplo su desempeño- es vital analizar sus acciones sin poner etiquetas genéricas.
  • Construir cultura. ¿Se valora o no la proactividad? ¿en qué medida se castiga el error? ¿se hace más énfasis en los datos duros o los blandos? ¿se buscan soluciones o se buscan culpables? ¿qué tanta horizontalidad se habilita en el diálogo? La forma de interactuar se aprende. Como comunicadores no podemos estar en la micro-comunicación del día a día, pero sí intervenir sobre los estilos comunicativos de los líderes y en las instancias formales. Cuando lo hacemos de forma sostenida, los colaboradores naturalmente se alinean (o se filtran, que tampoco es malo).

Si sentimos que las instancias de participación no están aportando valor, podemos quejarnos, podemos dejar de consultar y encerrarnos en nuestros escritorios, o podemos asumirlo: desarrollar esta competencia también es responsabilidad del Comunicador Interno.

CARICATURA: mycommitte.com

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